Diana era la diosa romana hija de Júpiter y de Latona, hermana de Apolo y diosa de la caza. Entregada a este ejercicio varonil, acabó por volverse insensible a las inclinaciones de su sexo. Ninguno de los pretendientes que intentaron su amor lo lograron y por eso se le dio el sobrenombre de casta. Tenía un carácter salvaje y se entregaba sin escrúpulo a cualquier acto inhumano como la muerte de Acteón, hijo de Risteo y Autonoe, que no tenía otra afición que la caza.
Acteón después de haber matado innumerables animales salvajes sobre el monte Citerón, el y sus compañeros se entregaron al descanso. Allí cerca se extendía el valle de Gargafia, consagrado a Diana. Diana acababa de llegar con el propósito de bañarse. Acteón, que vagaba por el bosque tuvo la desgracia de penetrar en este valle y acercarse almismo riachuelo. Diana se indignó contra el cazador temerario y lo convirtió en ciervo muriendo destrozado por sus propios perros. Los habitantes de la Taurida, que veneraban a Diana como divinidad predilecta, cuidaban de complacerla degollando sobre sus altares a todos los extranjeros que alguna tempestad arrojaba a sus costas. En la tierra esta diosa recibía los nombres de Diana o Delia, en el cielo se le daba el nombre de Luna o Febe, y el de Hécate o Proserpina en los infiernos. De aquí que Diana fuese también denominada diosa triple, triple Hécate. Una de las doce grandes divinidades.
Diana:
Diana era la diosa romana hija de Júpiter y de Latona, hermana de Apolo y diosa de la caza. Entregada a este ejercicio varonil, acabó por volverse insensible a las inclinaciones de su sexo. Ninguno de los pretendientes que intentaron su amor lo lograron y por eso se le dio el sobrenombre de casta.
Tenía un carácter salvaje y se entregaba sin escrúpulo a cualquier acto inhumano como la muerte de Acteón, hijo de Risteo y Autonoe, que no tenía otra afición que la caza.
Acteón después de haber matado innumerables animales salvajes sobre el monte Citerón, el y sus compañeros se entregaron al descanso. Allí cerca se extendía el valle de Gargafia, consagrado a Diana. Diana acababa de llegar con el propósito de bañarse. Acteón, que vagaba por el bosque tuvo la desgracia de penetrar en este valle y acercarse al mismo riachuelo. Diana se indignó contra el cazador temerario y lo convirtió en ciervo muriendo destrozado por sus propios perros.
Los habitantes de la Taurida, que veneraban a Diana como divinidad predilecta, cuidaban de complacerla degollando sobre sus altares a todos los extranjeros que alguna tempestad arrojaba a sus costas.
En la tierra esta diosa recibía los nombres de Diana o Delia, en el cielo se le daba el nombre de Luna o Febe, y el de Hécate o Proserpina en los infiernos. De aquí que Diana fuese también denominada diosa triple, triple Hécate. Una de las doce grandes divinidades.
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